9. Entre tanto, y por si fuera poco con lo de Tortosa, en junio del 69 había tenido sus más y sus menos con la junta de beneficencia en 1867 con motivo de la reducción de hermanas. En agosto de 1868, antes de la Septembrina, se vio también en la coyuntura de defenderlas, ya que estaban siendo desprestigiadas. Con este motivo amonestó a las autoridades con una carta que no tiene desperdicio, ya que les increpó a tratarlas con consideración. Pero el 2 de junio de 1869 vuelven a la carga con el pretexto de reducir la plantilla de hermanas del Hospital hasta el número de 10my prescindir de sus servicios en la Casa de Caridad. María Rosa nuevamente escribe una misiva en la que les recuerda el deber de cumplir con lo pactado en los contratos de 1860 y 1866.