2/9/26

1 - B. ¡Esta noche sí que estaremos bien! – En otras ocasiones –como ya sucedió en Reus en los bombardeos de Zurbano y Prim-, las religiosas no solo velan por las condiciones de los albergados, tienen incluso que proteger sus vidas. En la última guerra carlista, la zona de Tarragona fue muy castigada y el pillaje y las escaramuzas eran continuos. Ante la incertidumbre de las noches, María Rosa organiza a las hermanas para que monten guardia. Uno de esos días, como narra Sinués, ante los interminables bombardeos tuvieron que salir corriendo de la casa, lo que desató el pánico. – Uno de los días de más triste recuerdo para la Casa de Misericordia y para el Jesús fue el día de san José de aquel año, pues a propósito de pasar por allí las guerras carlistas, disparándose contra ellas muchos cañonazos desde la Tenassa y desde el castillo de San Juan, llevando la alarma a los habitantes del barrio. Otra vez, a eso de las once de la noche, ante le redoblado tiroteo que se aproximaba por momentos, recogía a toda prisa la Madre Fundadora los cálices y los vasos sagrados para evitar profanaciones o robos, dando a las Hermanas y a los asilados la orden de levantarse, y hacía salir de la Beneficencia a los niños todos cogidos por la mano a una cuerda, a fin de alejarlos del peligro y evitar que se extraviasen. En estos o parecidos trances, más frecuentes de lo que pueda pensarse, las escenas desgarradoras llegaban a todos los rincones de la casa. Según afirman algunos testigos presenciales, los enfermos y ancianos lanzaban gritos alarmantes y los niños no cesaban con sus ayes y lamentos, y hubiera reinado en toda la confusión más horrible, a no haber sido por aquella mujer fuerte que a todas partes llegaba con amorosa diligencia. Cerca de un año mantuvo durante las noches en la Beneficencia una vigilancia de dos Hermanas (religiosas y novicias alternándose) para avisar la proximidad de los malhechores, que no solían faltar por aquellos contornos (A. Sinués).

 SE DESATÓ EL PÁNICO



2 - El hecho de que se sentían protegidos queda registrado por Sebastián León en un episodio paradigmático. El biógrafo relata cómo los residentes de la Casa de la Caridad de Reus llevaban cuenta de las velas de las religiosas y se pasaban la voz cuando le tocaba a María Rosa. S más, explicita que el motivo de alegría nos es porque les pudiera dar algo más que las otras, sino que su trato les hacía sentirse mejor: - Tenían muy estudiado y combinado estos el turno de las velas, y cuando correspondía a nuestra Sierva, anunciábanla entre ellos con frases de contento y alegría, diciendo: “Esta noche sí que estaremos bien”, pero no es que pudiera regalarles exquisitos manjares o diferentes que las demás hermanas, no: lo que sí era que los prevenía con cuidado y acierto; era exacta en su asistencia, que acompañaba con cariñosa paciencia, y y de este modo sabía evitar las quejas y murmuraciones, y les dejaba contentos y agradecidos por su compasión; y cuando no tenía ropas y alimentos para socorrerlos, los complacía con palabras de suavidad. (A. Sinués)

 SE SENTÍAN PROTEGIDOS



3 - En la noche, cuando el miedo arrecia y, especialmente, los niños, los ancianos y los enfermos se sienten desprotegidos, la presencia de esa mujer que se desvivía por ellos les hacía descansar tranquilos. Consolar en la Biblia tiene que ver con este aspecto (Sal 23,3-4). De hecho, nadie puede conciliar el sueño si es consciente de que le acecha un peligro. Solo sabiéndose seguro y protegido, uno puede entregarse a la noche sin temor. Dignificar las periferias tiene que ver con hacer de ellas espacios seguros, lugares y relaciones donde se puede guardar la guardia y descansar tranquilos.

 DIGNIFICAR ESPACIOS TIENE QUE VER CON CONSOLAR



4 - c) Devolver la dignidad de hijos – Cuando aquel hijo que había malgastado el dinero regresa a casa, el padre no solo le llena de besos y abrazos y no se conforma con la propuesta que le hace de tratarle como un jornalero, sino que, poniéndole el manto y el anillo, le devuelve la dignidad de hijo. Pues bien, algo así pienso que sucedió con la relación que entablaron las hermanas con los destinatarios, especialmente con los albergados en la Casa de Misericordia y hospitales cuyo régimen era interno. Lejos de sentirse como una lacra social o la escoria aparcada en un arrabal, su trato afable y cariñoso les hizo percibirse como hijos queridos. Dignificar las periferias tiene también que ver con restituirles la condición de hijos.

SU TRATO LES HIZO PERCIBIRSE COMO HIJOS QUERIDOS



5 - A. Mirados como hijos - Tanto los testimonios como la biografía de Sebastián León dan cuenta de dos aspectos interrelacionados: por una parte, expresan que son o se sienten mirados y tratados como hijos. Así pues, el biógrafo califica a la fundadora de “tierna” y “solícita”, “incansable” y “amorosa” madre. Adjetivos que corresponden a una caridad sin límites, a una forma de desvivirse por los enfermos y pobres que no encuentra descanso ni de día ni de noche, ya que ella vive desde la lógica de sus necesidades y, por eso, “estaba pronta a llenar todos los compromisos”: - Al través de este ligero estímulo y emulación la profesaban singular cariño y aprecio, pues que su franca caridad fue para todas incondicional y sin límites. Sor María Rosa estaba pronta a llenar los compromisos de día y de noche en especialidad. ¡Qué edificante y hermoso era durante las noches de verla discurrir, además de la asistencia y esmerado cuidado de los enfermos, de los ratos de oración y varias otras devociones, verla discurrir con tanto sigilo por las dependencias de la casa, y con grato placer cumplir cuantos encargos le confiaban las hermanas, y mientras estas apenas hallaban tiempo para las más precisas obligaciones, tenía sobrado tiempo para sí y para favorecer a las demás con su diligencia, pues parecía que se le prolongaba la noche (como el día a Josué), con que saciaba su afán de beneficencia y caridad, sin ir después acostarse sin expreso mandato. – Los ancianos y desvalidos y los parvulitos más asquerosos eran la pupila de sus ojos, y los que no se cansaba de recomendar a la afición y cariño de sus hijas como de palabra y con el ejemplo acariciaba a los más repugnantes e inútiles. Los asilados de la Misericordia aún recuerdan con sentidas lágrimas a la que por excelencia llamaban Madre y personificada caridad: que quien no la ha conocido, no sabe lo que es caridad.

 PARECÍA SE LE PROLONGABA LA NOCHE



6 - Por otro lado, no solo la perciben a ella como madre, sino que tanto los residentes como las hermanas se sienten mirados como hijos, tal como se refiere en el siguiente testimonio: - Yo viví solo dos años en compañía de mi amada Madre María Rosa Molas; más, no obstante, diré que era un ejemplo y prodigio de virtudes. Me edificaba continuamente en la obediencia, humildad, mortificación, caridad con todos, singularmente con las Hermanas y pobrecitos, mirándonos como hijos e hijas suyos predilectos. (S. León) – Me parece también conmovedora la carta que dirige María Rosa Molas a los familiares de sor Asunción tras su muerte. Una carta cargada de profundo afecto hacia la religiosa que muestra una vez más su relación fraterna y cómo las sentía: - Muchos son los recuerdos que las Hermanas tendrán de su buena compañera; pero yo en especial lo siento vivísimamente porque además de afecto que por su sencillez le profesaba, hallaré de menos sus servicios que, para determinadas ocasiones, con su modo me valía mucho. (MRM a don José Manero en Herbés).

 ADEMÁS DEL AFECTO QUE POR SU SENCILLEZ LE PROFESABA

7 - El tema del mirar es muy importante en la Escritura y, además, está conectado con la misericordia. De hecho, la mirada puede ser creadora o destructora. Si tú miras a un niño pensando que es torpe o estólido, y encima se lo dices repetidamente, al final lo será. Y si no lo es, lo será para ti porque es la etiqueta y el prisma desde el que se le mira abortando cualquier posible cambio. Todo lo contrario a los vocablos hebreos que se han traducido por “hallar gracia” y “compadecerse” y que están relacionados con la consolación y la misericordia. El sentido de estos dos verbos radicaría en una forma de mirar que es capaz de descubrir –lo cual es diferente a inventar y a distorsionar- el “encanto”, lo “valioso” del otro. Así los describe Isaías: “Eres precioso a mis ojos, eres valioso y yo te amo” (Is 43,4). Es decir, se trata de una mirada que ennoblece, que hace sentir al otro preciosos, digno de amor, un ser amable. Esta mirada es creadora porque ayuda a descubrir a los demás sus talentos y a desarrollarlos.

 MIRADA CREADORA



8 - Además de estas dos expresiones que describen la parte activa de quien mira, existen otras dos locuciones que formulan la misma experiencia, pero desde el prisma de quien es mirado. Esto es, responden a percibir qué sucede en la cara de quien les está mirando. Se trata de “iluminar la cara” o “iluminar el rostro”. El hecho de que se utilicen en la Biblia como antónimos de “esconder el rostro” ha fomentado construir el imaginario de que este término traduce la experiencia del paso de la ausencia de Dios a la capacidad de percibir su presencia. Sin embargo, las dos expresiones están cargadas de matices afectivos y significan lo mismo que en nuestra lengua cuando decimos que a alguien se le ha iluminado la cara o los ojos. Esto es, el rostro y sobre todo la mirada son incapaces de esconder lo que sucede en el corazón. Cuando alguien ve a quien ama, se le salta el corazón y, por eso, la cara se le ilumina y los ojos manifiestan el desbordamiento de alegría que se produce en el interior.

 LA MIRADA ES INCAPAZ DE ESCONDER LO QUE SUCEDE EN EL CORAZÓN



9 - De hecho, estas dos últimas expresiones se utilizaban en contexto de nacimiento y eran sinónimo de ora que aparece en Gén 1,31: “Y vio Dios que era bueno”. Cuyo sentido literal vendría a ser: “Le hizo sentir bien el corazón”. Esto es, sintió satisfacción. El imaginario tras estas locuciones es el momento en que, después del nacimiento de un bebé, el padre y la madre lo ven por primera vez. Esa expresión que se dibuja en las caras de ambos, que no pueden esconder la alegría inmensa que sienten es lo que la Biblia registra como misericordia, hallas gracia, iluminar el corazón. Por tanto, Dios al vernos no puede resistirse de la emoción, su rostro delata la alegría que experimenta en el interior, de repente se le ilumina la cara y, como aquel padre de la parábola corre, se echa al cuello y nos llena de besos, cuando nos ve volver a nacer tras haber estado muertos (cf. Lc 15, 20-25).

 "Y VIO DIOS QUE ERA BUENO"



10 - Pues bien, en varias ocasiones tanto las religiosas como los albergados expresan que ellos se sienten mirados por María Rosa con predilección, como si fueran “la pupila de sus ojos”. Y con ello, con una mirada distinta, que denota preferencia, fruto de una relación especial. Esto es parecido a lo que les pasa a las madres, que no pierden de vista a sus hijos o que no tienen ojos más que para ellos. Así se consideran los más desfavorecidos y las hermanas. – Era simpática y cariñosa con todos, y de las Hermanas tenía cuidado como de la pupila de sus ojos. Todos se marchaban de su compañía contentos y alegres por el atractivo con que ganaba sus corazones. (S. León) - Los ancianos y desvalidos y los parvulitos más asquerosos eran la pupila de sus ojos, y los que no se cansaba de recomendar a la afición y cariño de sus hijas, como de palabra y con el ejemplo acariciaba a los más repugnantes e inútiles. (s. León) – En conclusión, aquellos cuyas vidas se descarta y, abandonados, han ido a parar a la cuneta de una historia que los margina y hacina en casas de misericordia, se perciben dignificados y ennoblecidos como hijos por una mirada que les hace sentirse valiosos y queridos

 DIGNIFICADOS Y ENNOBLECIDOS COMO HIJOS POR UNA MIRADA