9/6/26

10 DE JUNIO · 20:00 · VIVE UN MOMENTO ÚNICO


 

Barcelona - Oración de la Hora Media, 9 de junio de 2026 — Papa León XIV


 

Madrid - Encuentro con los voluntarios, 9 de junio de 2026 — Papa León XIV

 


LA ALEGRÍA VERDADERA ES LA QUE DA SABOR A LA VIDA y hace surgir lo que antes no existía. Esta alegría se irradia de un estilo de vida que se desea y elige, de un modo de habitar la tierra y de vivir juntos. Es la vida que resplandece en Jesús, el sabor nuevo de sus gestos y de sus palabras. (LEÓN XIV)


 

"DIJO JESÚS A SUS DISCÍPULOS: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?"


 

SI LA SAL SE VUELVE SOSA "No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente".


 

"VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte".


 

SOBRE EL CANDELERO "Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa".


 

"BRILLE ASÍ VUESTRA LUZ ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».


 

LAS PALABRAS DEL PAPA - «Ustedes son la sal de la tierra. […] Ustedes son la luz del mundo» (Mt 5,13-14). La alegría verdadera es la que da sabor a la vida y hace surgir lo que antes no existía. Esta alegría se irradia de un estilo de vida que se desea y elige, de un modo de habitar la tierra y de vivir juntos. Es la vida que resplandece en Jesús, el sabor nuevo de sus gestos y de sus palabras. Después de haberlo encontrado, parece insípido y opaco lo que se aleja de su pobreza de espíritu, de su mansedumbre y sencillez de corazón, de su hambre y sed de justicia, que impulsan a la misericordia y a la paz como dinámicas de transformación y reconciliación. (…) Es doloroso, en efecto, perder sabor y renunciar a la alegría; sin embargo, es posible tener esta herida en el corazón. Pareciera que Jesús pone en guardia a quien lo escucha para que no renuncie a la alegría. La sal que ha perdido sabor, dice, «ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por la gente» (Mt 5,13). Cuántas personas —quizá nos ha sucedido también a nosotros— se sienten descartadas, fracasadas; como si su luz se hubiera escondido. Pero Jesús nos anuncia a un Dios que nunca nos descarta, a un Padre que custodia nuestro nombre y nuestra unicidad. (León XIV - Ángelus, 8 de febrero de 2026)