16/6/26

1. Capítulo III – TENDRÁN COMO CLAUSTRO LOS ESTABLECIMIENTOS DE LOS POBRES. CONSOLAR, UNA FORMA DE HABITAR – La conocida exhortación de san Vicente de Paúl, “tendrán por monasterio la casa de los enfermos”, se convierte no solo en un acicate para mantener a las Hijas de la Caridad en la vida apostólica y no ser relegadas, nuevamente al convento, sino también en una consigna sobre dónde y cómo vivir. Imbuida de esta espiritualidad vicenciana, María Rosa Molas mantiene y da por hecho en la Regla Común esta sabia directriz:

https://orientadosporlabelleza.blogspot.com/p/consolar-cuando-la-dimension-social-es.html 


2. Aunque no vivan en Religión o rigurosa clausura por no ser compatible con los empleos de su vocación; con todo, hallándose más expuestas que las Religiosas, pues tienen por monasterios los establecimientos de los pobres, por clausura la obediencia, por rejas el temor de Dios y, últimamente, por velo la santa modestia, deben tener una vida tan perfecta, como si fuesen Religiosas profesas, y portarse en todas partes con tal recogimiento, pureza de corazón y cuerpo, desprendimiento de todo, y tal edificación, como una verdadera Religiosa en el retiro de su monasterio (RC I,2).

 


3. Me parece de suma trascendencia esta puntualización, ya que no solamente el ejercicio o actividad está orientado hacia una acción social o caritativa a la que las religiosas se trasladan para colaborar, atender o trabajar, sino que además viven en medio de ella. En consecuencia, no solo su “hacer” es social, sino también su forma de habitar, ya que en la mayoría de ocasiones vivirán en establecimientos públicos. En este sentido damos un paso más en la investigación.

 Torno donde dejaban a los niños expósitos


4. Por ahora, hemos constatado la activa presencia pública de las primeras religiosas, tanto en acontecimientos históricos especiales como en el deambular cotidiano. En este momento queremos detenernos en esa forma de presencia interna a una realidad que es el habitar en medio. Su impacto aparentemente es menos visible o cuantificable pero mucho más trascendental a la hora de transformar la sociedad y la configuración de los establecimientos. Así por ejemplo, lo entiende la Junta de Beneficencia de Castellón en la petición formulada para hacerse cargo del Hospital.


 

5. Al progresivo aumento de esta y al crecido número de jornaleros que comprende, son muchos los enfermos que se albergan en dicho local; y a medida que las necesidades aumentan, mayor debe ser el cuidado de la administración para la asistencia de los desvalidos que acuden pidiendo curación de sus dolencias. Al cumplimiento de su sagrado deber se encaminan los deseos de esta Junta y para conseguirlo cree que no bastan los desvelos que emplea el numeroso personal dedicado al servicio de los dolientes. Es indispensable perfeccionar el cuidado que prestan aquellas personas asalariadas, acompañándolo de los consuelos religiosos que al paciente dispensan las hermanas de la Caridad. Estas monjas en número de seis bastarán por ahora para mejorar notablemente un asilo de desgraciados, digno de mayor consideración (Carta a don Ramón Manero, 9 diciembre 1858).

 




6. El requerimiento de las religiosas en el Hospital de Castellón no está motivado por la desatención del establecimiento. La mejora que la junta municipal presenta se indica en estos términos: “perfeccionar el cuidado que prestan aquellas personas asalariadas, acompañándolo de los consuelos religiosos que al paciente dispensan las hermanas”. Y en el acta de la sesión del 9 diciembre, ya dicha junta había formulado una finalidad análoga: “para prodigar el consuelo y cuidados que requiera la humanidad doliente y a la vez que se encarguen de la administración del Establecimiento, con todo lo demás propio del Instituto.


 

7. Es decir, la aportación propia vocacional-carismática, en este caso de las religiosas, es lo que la junta entiende por perfeccionar la asistencia que ya están prestando otros. Para ellas no se trata de un trabajo, sino de una misión. Y esto, según se desprende del texto, es un plus cualitativo requerido para una humanidad doliente, que no solo necesita asistencia sanitaria en la enfermedad. Pero además el documento sostiene que las hermanas se encargarán de la administración del establecimiento. En consecuencia, no van a trabajar solo allí, sino que vivirán allí, y esto, indirectamente, marcará el lugar con todo lo demás propio del Instituto. Esto es, su presencia configurará el lugar.


 

8. En una charla tuve la oportunidad de escuchar a Francisco José Ruiz Pérez, anterior provincial de los jesuitas de España, quien afirmaba que los religiosos tenemos una forma peculiar de hacer universidad, colegio, hospital, etc., marcada por nuestros votos religiosos y por el carisma. Según él la castidad se muestra en esa tendencia a la pro-actividad. Esto es, a forjar el cuerpo para la misión, tejido humano orientado hacia un horizonte compartido de valores. La obediencia nos hace estar en tensión hacia la incesante búsqueda de lo mejor y se traduce también en constante autoevaluación y tendencia a mejorar. Y la pobreza se visibiliza en esa especial debilidad por aquellos que son vulnerables. En ese sentido, la junta de Castellón ha captado que la presencia de las hermanas impactará en la forma de hacer hospital, con todo lo demás propio del Instituto y consolar tendrá una particular forma de gestionar el establecimiento que va más allá del simple hacer.


 






9. Vivir en determinados lugares expresa nuestra identidad y es toda una declaración de intenciones cómo queremos habitar y de dónde, con quien hemos venido a estar. Pero además de expresar, la presencia también configura dichos lugares. Esto es, los transforma les da una determinada impronta simplemente por el hecho de vivir. Como sucede actualmente con algunas obras apostólicas cuyas comunidades han cerrado, aunque se siga yendo a trabajar a un determinado colegio u hospital, la población acusa la ausencia de las religiosas. Es decir, no resulta indiferente al vecindario que se viva o no allí. Habitar no es ajeno a la dimensión social y en él se da un movimiento bidireccional, pues el lugar configura la identidad y la presencia e identidad configura también el lugar.


 

10. Por este motivo, voy a dedicar un primer apartado a hacer una reflexión de índole teológica sobre esta cuestión y su relación con consolar. En un segundo momento, y a partir de los datos históricos, analizaré la presencia y forma de vivir y trabajar de las hermanas en las trece casas donde se encuentran. Este estudio ofrecerá elementos para, un tercer punto, poder tejer una reflexión o someter a debate cuestiones que nos afectan en la actualidad.