21/4/26

4. En el espacio de la creación reina el silencio. El estado contemplativo del espíritu es un estado en suspensión, un estado liminar en el que, por un tiempo, lo ya conocido o moldeado se interrumpe y deja margen para que surga algo totalmente diferente. - SILENCIO (Byung Chull Han)


 

5. El silencio es la matrona de lo nuevo. De ese modo, la pérdida del silencio no solo provoca una crisis de la religión, sino también una crisis del espíritu, esto es, una crisis del pensamiento y de la poesía. - SILENCIO (Byung Chull Han)


 

6. Solo la intensa experiencia de la ppresencia como experiencia del silencio nos conduce hasta Dios. El silencio de las cosas, el silencio de los ruidos, es un reflejo del silencio de Dios: Oír el silencio de Dios en todos los ruídos. - SILENCIO (Byung Chull Han)


 

7. Hoy día ya no podemos rezar porque nos encontramos constantemente expuestos al ruido de la información y comunicación. No nos es posible cerrar los ojos porque nuestros ojos están obligados al atracón. - SILENCIO (Byung Chull Han)


 

8. El silencio de Dios no es una ausencia de palabra o de sonido, sino una sensación sumamente positiva, más positiva que el sonido e infinitamente más llena de significado que la palabra. Es una intensidad perceptible con los sentidos que supera incluso la belleza de la naturaleza. - SILENCIO (Byung Chull Han)


 

9. Dios calla porque encarna la "potentia absoluta", que cualquier palabra debilitaría. - SILENCIO (Byung Chull Han)


 

10. El silencio de Dios es más poderoso y magnífico que cualquier palabra, dado que, en comparación con él, esa palabra no sería más que ruído. - SILENCIO (Byung Chull Han)


 

De los Sermones de san Agustín, obispo (Sermón 34, 1-3. 5-6: CCL 41. 424-426) CANTEMOS AL SEÑOR EL CÁNTICO DEL AMOR Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles. Se nos exhorta a cantar al Señor un cántico nuevo. El hombre nuevo sabe lo que significa este cántico nuevo. Un cántico es expresión de alegría y, considerándolo con más atención, es una expresión de amor. Por esto, el que es capaz de amar la vida nueva es capaz de cantar el cántico nuevo. Debemos, pues, conocer en qué consiste esta vida nueva, para que podamos cantar el cántico nuevo. Todo, en efecto, está relacionado con el único reino, el hombre nuevo, el cántico nuevo, el Testamento nuevo. Por ello el hombre nuevo debe cantar el cántico nuevo porque pertenece al Testamento nuevo. Nadie hay que no ame, pero lo que interesa es cuál sea el objeto de su amor. No se nos dice que no amemos, sino que elijamos a quien amar. Pero, ¿cómo podremos elegir, si antes no somos nosotros elegidos? Porque, para amar, primero tenemos que ser amados. Oíd lo que dice el apóstol Juan: Él nos amó primero. Si buscamos de dónde le viene al hombre el poder amar a Dios, la única razón que encontramos es porque Dios lo amó primero. Se dio a sí mismo como objeto de nuestro amor y nos dio el poder amarlo. El apóstol Pablo nos enseña de manera aún más clara cómo Dios nos ha dado el poder amarlo: El amor de Dios —dice— ha sido derramado en nuestros corazones. ¿Por quién ha sido derramado? ¿Por nosotros, quizá? No, ciertamente. ¿Por quién, pues? Por el Espíritu Santo que se nos ha dado. Teniendo, pues, tan gran motivo de confianza, amemos a Dios con el amor que de él procede. Oíd con qué claridad expresa san Juan esta idea: Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. Sería poco decir: El amor es de Dios. Y ¿quién de nosotros se atrevería a decir lo que el evangelista afirma: Dios es amor? Él lo afirma porque sabe lo que posee. Dios se nos ofrece en posesión. Él mismo clama hacia nosotros: «Amadme y me poseeréis, porque no podéis amarme si no me poseéis.» ¡Oh, hermanos! ¡Oh, hijos de Dios! Germen de universalidad, semilla celestial y sagrada, que habéis nacido en Cristo a una vida nueva, a una vida que viene de lo alto, escuchadme, mejor aún, cantad al Señor, junto conmigo, un cántico nuevo. «Ya lo canto», me respondes. Sí, lo cantas, es verdad, ya lo oigo. Pero, que tu vida no dé un testimonio contrario al que proclama tu voz. Cantad con la voz y con el corazón, con la boca y con vuestra conducta: Cantad al Señor un cántico nuevo. ¿Os preguntáis qué alabanzas hay que cantar de aquel a quien amáis? Porque, sin duda, queréis que vuestro canto tenga por tema a aquel a quien amáis. ¿Os preguntáis cuáles son las alabanzas que hay que cantar? Habéis oído: Cantad al Señor un cántico nuevo. ¿Os preguntáis qué alabanzas? Resuene su alabanza en la asamblea de los fieles. Su alabanza son los mismos que cantan. ¿Queréis alabar a Dios? Vivid de acuerdo con lo que pronuncian vuestros labios. Vosotros mismos seréis la mejor alabanza que podáis tributarle, si es buena vuestra conducta. OFICIO DE LECTURAS


 

NO UN PAN ENTRE MUCHOS, SINO EL PAN DE LA VIDA - ¿Qué significa pan de la vida? Para vivir se necesita el pan. Quien tiene hambre no pide comidas refinadas y caras, pide pan. Quien no tiene trabajo no pide sueldos altos, sino el “pan” de un empleo. Jesús se revela como el pan, es decir lo esencial, lo necesario para la vida de cada día, sin Él no funciona. (Papa Francisco)


 

SIN ÉL, MÁS QUE VIVIR, SOBREVIVIMOS: porque solo Él nos nutre el alma, solo Él nos perdona de ese mal que solos no conseguimos superar. (Papa Francisco)