5/8/26

1. LA ORACIÓN LEONINA - La oración como ocasión para volver a descubrir la verdad de nuestra humanidad (Macario Ofilada) - Todos los papas que me han ‘tocado’ han hablado o escrito acerca de la oración. No es excepción a esta regla el papa León XIV quien nos ha brindado una catequesis preciosa, el 5 de agosto de 2026, sobre este tema palpitante a propósito de la Sacrosanctum Concilium (SC) en que se compendia la herencia del Concilio Vaticano II, no solo acerca de la liturgia sino también en lo que a la oración privada se refiere.

 



2. Puesto que el papa es un maestro cristiano, subraya que es el Espíritu quien nos invita, enseña a rezar; este mismo Espíritu mora en la Iglesia y suscita, inspira todas las actividades, que tienen por culmen la celebración litúrgica, ente las cuales se encuentra la oración. Con esta la iglesia comenzó. En esta se centró la vida de la primera comunidad tras la Resurrección, inspirada e impulsado por el Espíritu que es el don pascual del Señor resucitado. - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD

 


3. El papa subraya que la oración es ocasión para sentir la fuerza del Espíritu. Es de lamentar que las formas de la mentalidad actual hayan menoscabado el valor de la oración. A tenor de ello, subraya el papa agustino nuestra humanidad que merece a ‘volver a ser descubierta en su verdad’. - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD

 


4. Yo creo que es esta la expresión más llamativa de esta catequesis. Haciéndose eco del magisterio de la SC y del papa San Pablo VI, un verdadero maestro de la oración sobre todo en aquel funeral desgarrador de su malogrado amigo Aldo Moro, esta mencionada humanidad ha de tener una andadura espiritual en la cual la oración, sobre todo la liturgia es la primera escuela. Son todo esto eco de un discurso del papa Montini pronunciado en 1963. Buceando en este pensamiento profundo, descubrimos que la oración, específicamente la liturgia, brota de la Humanidad de Cristo que se hizo Sacramento, permanente y eficaz. Mediante la oración, sobre todo la liturgia, participamos en esta humanidad, en este acto humanitario de Dios en Jesucristo, pues en la oración Dios se hace humano en Cristo quien ora ‘con su Cuerpo, al Padre’ (SC, 84). - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD

 


5. Es esta la verdad profunda de la oración. Dios se hizo hombre en Cristo. En Cristo, Dios que se hizo hombre, ora al Padre. Desde y dentro de esta humanidad hemos de vivir la nuestra propia. Es este el sentido de toda la liturgia, empezando con la Eucaristía y también con la Liturgia de las Horas. Se nos invita a través de la liturgia a seguir con nuestras vidas el ‘ritmo’ de la vida de Cristo expuesta en el calendario litúrgico, como iglesia orante, fiel a la llamada de Jesucristo. De esta manera, subraya el papa, ‘estamos asociados cada vez más al misterio pascual y conformados a Él’. - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD

 


6. No podía faltar en esta catequesis una cita del Hipponense, el padre espiritual de nuestro pontífice que reza así: ‘Cuando hablamos a Dios en la oración, no debemos separar de Él al Hijo; y cuando reza el cuerpo del Hijo, que no separe de sí mismo su cabeza; que sea, por lo tanto, el mismo único salvador de su cuerpo, que el Señor nuestro Jesús Resucitado, Hijo de Dios, el que reza por nosotros, que reza en nosotros y que es rezado por nosotros. Reza por nosotros como sacerdote nuestro; reza en nosotros como cabeza nuestra; le rezamos nosotros como nuestro Dios. Reconocemos, entonces, en él nuestra voz y su voz en nosotros’ (Enarr. in psalmum LXXXV: PL 37, 1081). - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD

 


7. Son palabras llenas de unción que apuntan a lo que ya hemos dicho: volver a ser descubierta la verdad de la humanidad cuya clave es el Hijo Cristo, pues es su cuerpo, la Iglesia en su Misterio como afirma el primer capítulo de Lumen Gentium. En la oración nos incorporamos a la oración no solo de la iglesia sino la de Jesucristo, Dios en su humanidad, que es la verdad de nuestra humanidad que reza en todos nosotros y a quien rezamos, puesto que es Dios; Dios que compartió nuestra humanidad que iluminó a esta misma humanidad siendo esta misma humanidad el fundamento del misterio de la Iglesia, de la que somos parte como orantes; y en esta verdad fundamentada que tomó cuerpo en Jesucristo oímos lo más profundo de nuestra humanidad que es una corriente de relacionalidad correspondida en que Cristo oye nuestra voz y oímos la suya en nosotros, en la integridad de nuestro ser que está llamada a participar en la plenitud de esta humanidad. - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD

 


8. La oración no es momento de sentimentalismo y de engaños tan difundidos hoy en día; es un momento clave de verdad, pues es contacto con Cristo, la verdad de nuestra humanidad. De veras, la oración es ocasión para que nuestra humanidad vuelva a ser descubierta en su verdad. Esta solo puede ser relacional, puesta en lo Absoluto que es Dios que se hizo humano en Cristo para que seamos divinos, es decir, constituidos como participantes en la vida humana celebrada por la liturgia. - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD

 


9. Esta celebración se ajusta al ritmo de nuestra vida, acompañándonos en el recorrido, iluminando nuestro camino y arrojando luz sobre lo más profundo de nosotros mismos, a la espera, en esta historia con sus altibajos y vaivenes, de la venida definitiva y final de Jesucristo para coronar nuestra historia con su escatología. - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD

 


10. Que estas reflexiones mías, que no son una mera paráfrasis, sirvan como una invitación para que todos se ahonden en el texto de la catequesis del papa sobre la dimensión eclesial de la oración litúrgica, pronunciada dentro del marco de su Audiencia General, la primera después de rematar su descanso estival en Castel Gandolfo. - DESCUBIR LA VERDAD EN NUESTRA HUMANIDAD