12/9/26
(2 Pe 1, 19-21) Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestar atención, como a una lámpara que brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero nazca en vuestros corazones. Ante todo, tened presente que ninguna predicción de la Escritura está a merced de interpretaciones personales; porque ninguna predicción antigua aconteció por designio humano, hombres como eran, hablaron de parte de Dios, movidos del Espíritu Santo. VÍSPERAS
(Dt 6, 4-7) Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado. COMPLETAS
"TODO EL QUE VIENE A MÍ, ESCUCHA MIS PALABRAS" - Cada árbol da sus frutos. Da frutos si se cuida, si se riega, si se poda, si sabemos esperar el ritmo de las estaciones. Los frutos identifican a cada uno de los árboles. La semilla que dio origen al mismo tenía contenida toda la 'información' para que los frutos sean los que tengan que ser. Cada árbol lleva su ritmo de crecimiento, su momento de floración, su momento de dar frutos y el momento de poder ser recogidos al estar maduros. ¿Cuáles son tus frutos? "El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien" ¿Qué semilla hemos puesto en nuestro corazón? Tenemos que dejar sitio en él a la Palabra de Dios. Ella pondrá en el corazón el compromiso, la bondad, el servicio, el cuidado, la compasión, el amor... y nuestros frutos, en el momento en que sean necesarios, a través de nuestros gestos y palabras se manifestarán. La semilla, la Palabra, para que dé fruto, tiene que partirse, tiene que ponerse en práctica de verdad y sostenerse en una opción de vida por Él. Que nuestros frutos sean de Evangelio, sean de Él. Frutos que con generosidad ayudan a transformar el mundo. Dejemos que sea Él quien ponga en nosotros su semilla, abramos el corazón... y comencemos a dar los frutos que Él nos proponga. #BNdiaria
CAMBIAR MI VIDA significa cambiar los cimientos de la vida, es decir, poner la roca allí, que es Jesús. «Me gustaría restaurar este edificio, este palacio, porque es muy feo, muy feo, y me gustaría embellecerlo un poco y también asegurar los cimientos». Pero si me retoco el maquillaje y finjo un romance, las cosas no avanzarán; se desmoronarán. La vida cristiana se desmorona con las apariencias. (Papa Francisco)
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