5/2/26

1. DISCRECIÓN DISCRETA (Isabel Clara Lorda Vidal) – Entre todas las pequeñas virtudes, diría que la discreción es una virtud discreta, valga el retruécano.

2. Como virtud sugiere la capacidad de no llamar excesivamente la atención, de ser prudente, de no importunar a los demás; y, a la vez, puede calificarse de discreta porque aparentemente ocupa un lugar modesto entre otras virtudes más trascendentes. – DISCRECIÓN DISCRETA

3. Y, sin embargo, tiene más valor del que, de entrada, le atribuimos. Procede del latín “discretio”, que significa discernimiento, distinción, separación, y que remite a la idea de separar lo adecuado de lo inapropiado, de elegir lo correcto. – DISCRECIÓN DISCRETA

4. Cabe recordar cómo la tradición patriarcal exalta la idea de la discreción como una virtud especialmente asociada a la mujer. – DISCRECIÓN DISCRETA

5. La mujer es la guardiana de la casa y de la familia, y su mayor virtud es la discreción: no debe llamar la atención, ni con su comportamiento, ni con su forma de vestir, y mucho menos intervenir en las conversaciones de los hombres. Ha de ser modesta, casta y obediente, y no tener pretensiones sociales y laborales. – DISCRECIÓN DISCRETA

6. La discreción deja de ser entonces un valor moral y, de hecho, contraviene su significado original: obliga a NO discernir, impide elegir. – DISCRECIÓN DISCRETA

7. Se vuelve así una forma de opresión y de control social. – DISCRECIÓN DISCRETA

8. Existe también la discreción como forma de elegancia, interior y exterior, que se expresa por el buen gusto y en la armonía; como una actitud que huye de excesos y estridencias, que fomenta el respeto, la empatía, la cortesía, y que por tanto está mucho más cerca de su significado original. – DISCRECIÓN DISCRETA

9. Una virtud que, en el mundo actual, parece brillar por su ausencia, en especial entre los políticos. – DISCRECIÓN DISCRETA

10. Aunque quizás debería ser más discreta en mi aseveración: por supuesto que hay cultos, brillantes y con una sincera vocación de servicio. ¿Una discreta minoría tal vez? – DISCRECIÓN DISCRETA