En el contexto del s. XIX, un siglo de revoluciones, marcadas por la Revolución francesa, eclosiona el carisma consolar. Y, aunque en ocasiones, se ha confinado su identidad a una mera labor de suplencia, lo cierto es que santa María Rosa Molas y las primeras Hermanas de la Consolación llevan hasta las últimas consecuencias los valores de igualdad, fraternidad y libertad que con tanta demagogia y tan a la ligera, se abanderan desde otras instancias. Ellas son una tesela más del inceríble mosaico de una Iglesia-Samaritana cuyas riendas de caridad asumen en buena parte mujeres heróicas y audaces que fecundaron con su testimonio el s. XIX y no legaron entre otras cosas la inserción de la mujer en el ámbito público y laboral, su derecho a formación y con ello a contribuir a la construcción de la sociedad y de la Iglesia. Esta es su increíble historia.
INDICE GENERAL
Prólogo: “En atención a lo que de ordinario se ejercitan las
hermanas”.
Parte I. CUANDO LO SOCIAL ESTÁ EN EL ORIGEN TEOLOGAL
Capítulo I. Dimensión social. Prolegómenos de una toma de
conciencia
1.
El auge de “lo social” en Europa
a)
El siglo XIV, un siglo de revoluciones
b)
A la altura del reto cultural
c)
¿La cruzada del espacio público?
2.
Vida femenina apostólica. ¿Respuesta del
Espíritu en el siglo XIX?
a)
¡Al fin reconocidas como vida religiosa!
b)
Vida religiosa femenina, ¿emancipación?,
¿propuesta social?
c)
Otra forma de infravalorar el hecho
d)
En conclusión, odres nuevos para un vino nuevo
3.
La dimensión social inherente al nombre
a)
La importancia del nombre en nuestra tradición
carismática
b)
¿Por qué tanto protagonismo al nombre?
4.
Conclusión
Capítulo II. María Rosa Molas y la dimensión social.
Impacto social y participación activa en la vida pública.
1. Periodo
reusense (1815-1848)
a)
Nacer y crecer en tiempos revueltos (1815.1833)
b)
Primera guerra carlista, preámbulo a la vida
religiosa (1834-1840)
c)
Declaración de la mayoría de edad de Isabel II
(1841-1848)
2. Periodo
tortosino (1849-1876)
a)
Una etapa de “relativa” calma (1849-1867)
b)
Nueva convulsión social (1868-1876)
3. Conclusión
Parte II. CONSOLAR Y DIMENSIÓN SOCIAL
Capítulo III. Tendrán como claustro los establecimientos de
los pobres. Consolar, una forma de habitar
1. Importancia
teológica del hábitat
a)
Habitar, expresión de una forma de vivir y de
consolar
b)
Nueva sacralización de los espacios
2. Nacemos
en el espacio público, pero no solo
a)
A petición de las autoridades civiles
b)
Otras iniciativas de fundación o “refundación”
3. A
la intemperie
a)
¿Obras públicas o privadas?
b)
Periferias existenciales o periferias “a secas”
Capítulo
IV. Como siervas de los pobres. Consolar, una forma de relacionarse
1.
“El fin para el que Dios nos ha llamado y
reunido”. Poniendo las bases de una espiritualidad social
a)
“Amar y honrar a Jesucristo”. Estar en relación
b)
Hacer conocer y venerar. Poner en relación
c)
Cooperar. Saberse en relación
2.
De las finalidades a los “modos”
a)
La mística de lo social
b)
La exigencia espiritual de lo social en los
consejos evangélicos. Votos y justicia
3.
Conclusión
Capítulo
V. ¡O santas o brujas! Poner el aliento del corazón. Consolar, una forma de
transformar.
1.
Lavamos sus pies dignificando periferias
a)
Dignificando espacios
b)
Dignificar, proteger y velar por las condiciones
de vida
c)
Devolver la dignidad de hijos
2.
Lavamos sus pies vendando heridas
a)
La herida de la pobreza y el abandono
b)
La herida del analfabetismo y la desigualdad
3.
Lavamos sus pies sacudiendo el polvo de la
injusticia
a)
Justicia para los pobres
b)
Ayudando a la autoridad civil a desarrollar su
vocación social
Conclusión
(EN CONSTRUCCIÓN)

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