Consolación - Hª de la madre María Rosa Molas - CARMEN GUAITA

 Consolación - Hª de la  madre María Rosa Molas

 


NOTA DE LA AUTORA (Carmen Guaita) 


     Los hechos de la vida de santa María Rosa Molas narrados en este libro son reales y están tomados de las biografías escritas por su confesor, el padre Sebastán León Tomás, por el padre Anastasio Sinués, por Madre Esperanza Casaus y por la madre María Teresa Rosillo, hermanas de la Consolación. También se han obtenido de los documentos del proceso de su canonización, de los testimonios de sus contemporáneos y de las cartas escritas por ella misma. Las opimiones sobre su figura que se responden están documentadas. La mayor parte de las frases que ella pronuncia corresponden a sus escritos.

  ELLA SABÍA QUE UN INSTANTE IMPORTA UNA ETERNIDAD 

 P. Sebastián León Tomás, confesor de María Rosa Molas 


 PREFACIO - Santa María Rosa Molas y Vallvé nació el 24 de marzo de 1815 en un momento convulso de la Historia de España, la posguerra de la Guerra de la Independencia. Por entonces toda Europa se desangraba a causa de las gigantescas heridas de las campañas napoleónicas, que en aquel año del nacimiento de María Rosa -el de la batalla de Waterloo- duraban ya cinco lustros. La ambición de Napoleón Bonaparte -astro, ídolo de masas, guerrero y destructor- había arrasado gobiernos, dinastías y alianzas, pero sobre todo gente: millones de soldados y civiles murieron en sus campañas, que se anegaron en un profundo río de lágrimas. Durante los seis años (1808- 1814) en que las tropas francesas recorrieron España, fallecieron trescientas setenta y cinco mil personas en los combates o por las hambrunas que asolaron los pueblos. De la devastación a la miseria brotaron atroces epidemias. De la desmoralización social y política, una cadena de amotinamientos, revoluciones y guerras civiles -las carlistas- que golpearon sin piedad la espina dorsal del siglo XIX español.

    Reus, el lugar natal de María Rosa, era en 1808 la segunda ciudad más poblada de Cataluña. Próspera e industriosa, campesina y burguesa, liberal hasta la médula, había atraído entorno suyo a un buen número de emprendedores. Al comenzar la guerra acogió también a centenares de refugiados que huían del asedio de Barcelona. Así llegó la familia del buen José Molas, artesano y comerciante, que ya quedó allí afincada. Enseguida la propia Reus se vio golpeada atrozmente por la campaña napoleónica. Como toda Cataluña, fue anexionada a Francia e incluso llegó a ser constituida capital del departamento galo de Bocas de Ebro. Así permaneció, sofocada y humillada, hasta 1814. Durante las décadas siguientes, en la infancia y juventud de María Rosa, Reus pasó sucesivamente de manos españolas a francesas, presenció motines y sublevaciones, inició algaradas que quemaron sus iglesias y conventos, fue cuartel general de carlistas, soportó asedios y bombardeos, enfermedades, hambre y tristezas. En sus calles céntricas y en sus arrabales vivieron, amaron y perecieron miles de personas cuyos nombres se ocultan bajo los laureles de los reusenses ilustres, como el político Prim, el pintor Fortuny o el arquitecto Gaudí. 


     María Rosa Molas y Vallvé, canonizada por la Iglesia católica en el año 1988, vivió en un tiempo que necesitaba consolación. Desde el principio comprendió esa llamada de sus contemporáneos y tendió las manos. Supo enseguida que a través de ellos le llegaba el grito doliente de toda la humanidad. Entonces pidió a sus hermanas que tendieran sus manos hacia el futuro, hasta hoy. Para siempre.


Esta es su historia:

(En los enlaces)

CAPÍTULO 1 
 UN CORAZÓN LAUREADO DE PENAS Y DE FAVORES DIVINOS 
(1815 - 1834)


CAPÍTULO SEGUNDO 
UN CORAZÓN SACRIFICADO ENTERAMENTE POR DIOS
 Y POR LA HUMANIDAD INFELIZ  
(1835 - 1848)


CAPÍTULO 3  
CON INDECIBLE DESPRENDIMIENTO
(1849 -1857) 


CAPÍTULO 4  

Y CON DULCE COMPLACENCIA 

(1857 – 1876)