6/6/26

7. Por el acta municipal sabemos que en esa misma sesión del 11 de febrero María Rosa fue injustamente vilipendiada por dicha junta por un motivo distinto: la administración del hospital. Y con una acusación análoga: incumplimiento de su deber. De hecho, el día 4 de febrero se había dado la orden de transferir el hospital a un edificio de la Compañía de Jesús, ya que a estos religiosos se les había echado tras la Septembrina. En esta coyuntura la junta pide una inspección administrativa y observa que quien lleva las cuentas no es María Rosa Molas, sino una persona de confianza. Esta delegación de sus funciones es tildada por el inspector como “una infracción de las reglas del establecimiento”. – Es posible que María Rosa se defendiera, pero no contamos con ninguna documentación. Ahora bien, aunque en el acta del 20 de mayo de 1869 nuevamente se las amenaza con la expulsión del hospital, todo apunta a que de donde se las quieren quitar de en medio es de la educación. Así pues, la sesión del 11 de febrero se cierra con el ultimátum irrevocable: o se traslada a vivir al colegio o pierde la plaza. Interviene, entonces, sor Teresa Bartolomé alegando que María Rosa estaba enferma. La junta, no conforme, le pide un certificado médico, que es enviado sin dilación y cuya lectura se realiza el 28 marzo.