7. Ciertamente la negativa de su padre y el abandono de la casa paterna no tiene el mismo cariz, pero sí una cierta semblanza en el sentido de que María Rosa no se deja manipular por los vínculos afectivos, que objetiva de manera lúcida y honesta, y muestra su fortaleza interna para soportar la sensación de soledad, de desgarro y de orfandad y el vértigo de saber que se suelta de manos sin más seguridad y apoyo que la confianza en Dios. Juan Corominas presenta así este momento de salida de su casa: