6. Se podría entablar una analogía entre estos episodios y el nacimiento del a vida religiosa femenina apostólica. Confrontadas con la necesidad y el dolor del hermano, estas religiosas empezaron a descubrirse en salida. Pues bien, asomándose al sufrimiento de tantos hombres y mujeres, fueron vistas y llamadas por Dios a la laudable misión de comprometerse con la causa de la justicia y del Reino y enviadas a sacarles de la esclavitud de la pobreza, de la ignorancia o de la marginación por cualquier motivo.- Precisamente, en el servicio al prójimo fueron ahondando en su identidad, y este lugar fue uno de los ámbitos propios donde horadar en su vocación, donde conocer más y mejor la voz de Aquel que las enviaba a una opción sin precedentes: tener como monasterio las casas de los pobres y armarse de valor y de formación para afrontar una estructura social que envía a la cuneta de la historia a los débiles y margina a los que son diferentes. Viviendo con ellos y luchando por ellos, les proclamaron la Buena Noticia del Reino, y es que Dios no bendice ni quiere la miseria a la que el mundo les había condenado. ciertamente acometieron con vigor la acción de asistirles hasta la extenuación del sacrifico de sus propias vidas, pero, lejos de considerarse una acción paliativa, fue el detonante de una transformación social por ser, precisamente, una opción profundamente evangelizadora y, por eso, completamente revolucionaria como es la escala de valores de Dios y los criterios que la mueven, muchas veces tan distintos a los nuestros (Is 55,6-7). En este sentido, al mismo tiempo que reivindico que la dimensión social es innata a su génesis, también interpelo a adoptar hermenéuticas que no simplifiquen ni minimicen su esencia, despojándole la naturaleza teologal y teológica que tiene.