31/5/26

5. Reivindico este aspecto porque a veces tengo la sensación de que la aportación social de la vida religiosa a este siglo XIX se reduce al ámbito asistencial. Y si bien es de suma importancia lo que se hizo en aras de una profunda transformación social, considero que fue más incisiva la conciencia con que se afrontó el reto. Estas mujeres no solo paliaron el dolor, sino que fueron una propuesta. Y no solo para otras que se subieron al barco, sino para una entera sociedad sumida en revueltas y proclamas, pero ciega a la intrahistoria en a que se produjo la real revolución. Ellas como nadie abanderaron los valores de igualdad, libertad y fraternidad proclamados a los cuatro vientos tras la Revolución francesa, ya que libremente se fueron a vivir a establecimientos públicos habiendo sentir iguales y hermanos a todos esos desheredados que yacen en la cuneta de la historia.