31/5/26

3. Aunque a construir esta imagen de obediencia sumisa haya contribuido el lenguaje de la época, el estilo hagiográfico empleado por sus biógrafos y, por qué no, su lectura desde la cosmovisión del momento, basta con leer su correspondencia epistolar para ver que María Rosa dialoga y argumenta con conciencia de paridad tanto con la autoridad civil como con la eclesiástica. Es más, a diferencia de Estivill que termina cediendo ante las presiones de la municipalidad por salvaguardar sus propios intereses, María Rosa no se pliega, no consiente que se instrumentalice su caridad ni se utilice a las hermanas ni a los pobres. Dios y el prójimo le dan mucha libertad. Este rasgo reaparecerá con fuerza en el periodo tortosino en las múltiples trabas burocráticas y jurídicas que como experta funambulista salvó, haciendo el difícil equilibrio de lidiar con la administración pública para obtener de ella lo necesario, sin ceder a presiones que comprometieran los valores evangélicos.