2. Ahora bien, estas disposiciones afectaban principalmente a la vida monástica, que desde antaño era la única salida a la vocación religiosa femenina. Ya que, a pesar de contar con una fuerte tradición y presencia femenina en los orígenes des cristianismo y en la primera evangelización, se había reducido a la clausura cualquier conato o pretensión de salir del convento para llevar una vida religiosa apostólica (Álvarez Gómez). Precisamente por este motivo es ilógico pensar que el fenómeno congregacionista lo produjo el mero voluntarismo de la jerarquía eclesiástica interesada en recuperar su posición social, ya que cualquier intento anterior de que la mujer saliera del claustro se había atajado.