7. El segundo hecho concierne a la escuela de Tortosa. La buena andadura de la misma y los resultados satisfactorios de las alumnas en los exámenes merecen el elogio de la junta local, que, en nombre de su presidente, Faustino A. Valledor, el 19 de julio de 1863 les remite un escrito. Una alabanza que se vuelve a reiterar el 3 de mayo de 1864, esta vez por parte del inspector. Sin embargo, entre medias, en septiembre de 1863, recibe un oficio de la junta local por el que deberá trasladar las aulas escolares al Hospital, pues los espacios que están ocupando van a dedicarse a un centro de segunda enseñanza que a partir de ese año se establecerá en esa ciudad. María Rosa supervisa las condiciones del sitio asignado Y eleva una queja. La petición será reconsiderada por la junta municipal, que le ofrece una solución que no le parece muy satisfactoria, pero con la que se tiene que conformar: la casa de doña Juana Mercé.