3. Entre tanto, en junio de 1870 se reaviva otro foco. Esta vez en Vinaroz. En la línea de otros municipios comienza la instigación, primero suspendiendo el presupuesto público y, segundo, invitándolas a abandonar el hospital. María Rosa interviene contundentemente haciendo valer la legalidad y remitiendo a las cláusulas del congreso. Pero, intuyendo las represalias, pide al sacerdote Joaquín Gombau que las ayude. El alcalde hace caso omiso de su reivindicación y el 30 junio no solo vuelve a la carga, sino que pasa a la acción, ya que se las echa. “Las hermanas fueron alojadas provisionalmente en casas particulares, mientras se ultiman los preparativos de una escuela privada, que efectivamente inauguraron el 1º de agosto. Y así, lo que perdieron los enfermos hospitalizados los ganaron las niñas de todo el pueblo.