28/5/26

7. A mi juicio, no sería descabellada esta interpretación, no solo porque las primeras Hermanas de la Consolación bebieron de la espiritualidad vicenciana, sino porque en el despliegue de su vida demostraron estar realmente imbuidas de la misma y de haberla asimilado como principio rector de su existencia. De hecho, cuanto más se leen las cartas de san Vicente de Paúl y las recomendaciones que les hacía a las religiosas, más se descubren los parecidos. Ciertamente ellas se sintieron como algo nuevo, hasta el punto de ser capaces de formular el nombre, consolar. Aun con todo, para reafirmar la novedad no es necesario negar la continuidad lógica de todo proceso histórico y también teologal.