7. Ahora bien, más allá de militar directa o indirectamente en una u otra posición, lo cierto es que se había consolidado en la sociedad una nueva conciencia sobre el ser humano y su libertad. Mentalidad que venía fraguándose desde el Renacimiento y que impregnó la comprensión antropológica de toda esta generación. Por eso, es lógico que también entre los hombres y mujeres creyentes emergiera una nueva sensibilidad hacia lo social, sobre su protagonismo en la construcción del país y que encontraran, por tanto, en este ámbito una nueva forma de contribuir a la edificación del Reino de Dios.