5. No así la negativa de José Molas, que, a mi juicio, tuvo que suponer una gran decepción. Es más, en mi opinión existe un estrecho paralelismo entre este hecho y el de 1857, ya en Tortosa, pues de nuevo, uno de sus modelos. Sor Luisa Estivill, se desmorona y muestra su lado más sombrío. No descarto que la orfandad espiritual que las hermanas vienen acusando y que expresan en la carta remitida el 24 de marzo no solo esté relacionada con no estar en la Iglesia, sino qe para María Rosa también el sabor de esta palabra tenga que ver con estos dos hechos. A mi juicio, el desgarro más profundo no es el de la separación formal, sino el de la ruptura moral y afectiva precisamente con la persona que te ha introducido y ha sido un referente en algo.