5. En estas circunstancias, las medidas harán también mella en el clero regular, que igualmente verá disminuido su número, sus haciendas y su prestigio social. Con la promesa de una renta vitalicia se invitaba a la secularización, a la que en ocasiones se obligó. Y esta propaganda del estado caló en muchos religiosos y clérigos, que abandonaron su vocación, a veces forzados por las durísimas condiciones impuestas en la Revolución francesa y más tarde, ya en época napoleónica. LA FEMINIZACIÓN DEL CATOLICISMO