5. a) EL SIGLO XIX, UN “SIGLO DE REVOLUCIONES”- El liberalismo recogerá el testigo dejado por el iluminismo. Es más, se podría decir que es su desembocadura natural. Como aquel, no estamos simplemente ante una doctrina política o económica sino, más bien, ante una forma de vivir y de posicionarse frente al mundo, frente a la realidad política y económica y también frente a la religión. La nueva mentalidad se sustenta en la autonomía de la razón y en la libertad de la persona individual quien, mediante su raciocinio, es capaz de alcanzar la felicidad.