4. Una de los ejemplos más clamorosos y soeces fue la restauración fernandina, pero no fue el único. De hecho, tras su restitución en 1813, Fernando VII abolió la ley napoleónica por la que se suprimías órdenes religiosas, además tampoco quiso llevar a cabo las restricciones previstas y promulgadas en las Cortes de Cádiz (1812). Bajo capa de restitución de una injusticia el monarca devolvió a los religiosos lo que antaño se les había incautado. Ahora bien, se sospecha que lo que en el fondo el rey buscaba con estas medidas era aliados para su gobierno absolutista. EN CONTINUO DISCERNIMIENTO