10. Aunque con tonos propios, la situación política en España no es menos convulsa e incierta. Tras la evasión napoleónica (1808-1813) y la restauración fernandina (1813-1820), desde 1820 hasta 1823 se establece un régimen liberal. Sin embargo, a la muerte de Fernando VII, y para el resto del siglo, España estará enfrascada en las guerras de sucesión: don Carlos contra doña Isabel. Una lucha que refleja, en definitiva, el conflicto entre dos tendencias: conservadores y liberales. Se podría, por tanto, afirmar que el siglo XIX es el siglo de las revoluciones. De hecho, en España se llegan a contabilizar "ciento treinta gobiernos; nueve constituciones; tres destronamientos; cinco guerras civiles; decenas de regímenes provisionales; y un número casi incalculable de revoluciones que, provisionalmente, podemos fijar en dos mil" (Comellas). Con tantos avatares, y de tan gran calado, es presumible sostener que en este ambiente resultara difícil mantenerse al margen de lo social. Es más, la Iglesia vivió en primera persona las consecuencias de esta nueva mentalidad. EL SIGLO XIX, UN “SIGLO DE REVOLUCIONES”