1. c) Otra forma de infravalorar el hecho - Como ya hemos abundado anteriormente, ciertas posturas del análisis historiográfico ven en este fenómeno único y propio del siglo XIX un plan urdido sea por el regalismo vigente, o bien, por la jerarquía eclesial como forma de ganar el protagonismo perdido en la vida pública, o simplemente un curioso fenómeno social de emancipación femenina. En el análisis que hemos realizado no hemos descartado que estas razones pudieran sazonar el hecho, pero desestimamos que sean su origen. Ahora bien, a mi juicio existe otra forma más sutil y peligrosa de infravalorarlo. Peligrosa porque viene del ámbito teológico y sutil porque lo que se indica no es incorrecto, pero paradójicamente es una forma de no dar primado a la acción de Dios.- Es más, me ha sorprendido que estudios históricos como el de Langlois muestren mayor sensibilidad para entrever la importancia y magnitud de esta explosión de vida en la Iglesia que otros de corte teológico, algunos de los cuales reducen la vida religiosa apostólica femenina a una especie de respuesta del Espíritu a las grandes precariedades y demandas sociales de aquella época. De hecho, leyendo he llegado a encontrar afirmaciones que señalan que cada una de estas congregaciones femeninas apostólicas del siglo XIX nacen para paliar una determinada necesidad.