TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL

 

1. TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º): CENTRALIZANDO A CRISTO EN LA VIDA, CUIDANDO LA VIDA INTERIOR – Modo CONSOLACIÓN


 

2. PRIORIZA EL "Silencio Habitado": Busca momentos durante el día de “silencio habitado” para el diálogo y la escucha atenta de SU QUERER, ajen@ al ruido digital y a otros requerimientos - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


 

3. PRACTICA LA “Lectio Divina”: Medita los textos del día, rumiando la Palabra de tal modo que te transforme el corazón - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


 

4. ORACIÓN DE LA ALIANZA: Inicia y termina tu día hablando con EL AMIGO Jesús, entregándole tus planes y agradeciendo lo vivido - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


 

5. ALIVIO SACRAMENTAL: Nutre tu vida interior con la excelencia de la Eucaristía y/o la Reconciliación, y te restaura un baño de gracia - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


 

6. ALGUNA LECTURA SÓLIDA: Dedica tiempo a leer: vidas motivadoras de superación, de reivindicación de derechos a l@s menos favorecid@s, de activistas solidari@s, de sant@s... que potencien tu entrega y comprensión. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


 

7. AGRADECE Y BENDICE TODO: Reconoce que todo es don; una vida interior sana se reconoce por un corazón que agradece y bendice constantemente - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


 

8. ACEPTA LO QUE HAY: Aprende a confiar en todo tiempo, nada escapa al querer de Dios, Él está. Comprobarás que en la adversidad, mantienes la paz. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


 

9. CON AUTENTICIDAD, SIN COMPLICACIONES: Desde la mística antigua a la inquietud del hombre moderno, nada cambia para centrar la vida en Cristo (es nuestro objetivo), basta enfocar el corazón en la oración. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


 

10. CARIDAD COMO FRUTO DE INTERIORIDAD: Recuerda que una vida centrada en Cristo siempre desborda en compasión, humanidad, servicio… si interiorizas, desbordarás en algún fruto novedoso. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (Día 1º)


MIÉRCOLES DE CENIZA. Tres ejercicios para llegar a una meta. Tres propuestas que nos ayudan a cambiar nuestra vida, a la conversión, para poder conseguir una respuesta que transforme nuestra vida. Tres acciones pequeñas, personales, constantes que nos acercan a un encuentro que cambiará para siempre nuestra vida. Comenzamos la cuaresma. Cuarenta días de 'gimnasio' para que nuestro corazón pueda reconocer al Señor. Los ejercicios nos abren a ese reconocimiento de Él como Señor de nuestra historia. ¿Dónde buscarle? En nosotros mismos con el ejercicio del ayuno, de vaciar nuestra vida de aquello que lo esconde, que lo tapa, que dificulta encontrarlo en nosotros mismos. Un ayuno de lo que nos 'ciega' y no podemos verle para seguirle, para llamarle Señor. El segundo ejercicio es la limosna. Un ejercicio de abrir lo que somos a al prójimo, a los que viven cerca y tienen una necesidad. El centro de este ejercicio de dar y darse son los otros. En ellos también está el Señor, en ellos también tengo que descubrir su rostro. El tercer ejercicio es la oración. Es la apertura a Dios. Es mantener, acrecentar, dejar tiempos y momentos para Dios en nuestra vida. Escucharle, dejar que llene nuestros silencios, abrirle con confianza nuestra vida para que la llene de su presencia. Crecer en esa relación íntima y madura. Estos tres ejercicios son de cada día... y tienen una manera de hacerse, de realizarse, es en secreto. Entre tú y Dios... será Él, 'que ve en lo secreto', quien te recompensará. Ejercicios para ver, para sentir, para reconocer, para gritar, para responder con nuestra vida al Señor, que está vivo y presente en nuestro mundo, en nuestra historia. #BNdiaria


 

AYUNO - Comenzamos la cuaresma. Cuarenta días de 'gimnasio' para que nuestro corazón pueda reconocer al Señor. Los ejercicios nos abren a ese reconocimiento de Él como Señor de nuestra historia. ¿Dónde buscarle? En nosotros mismos con el ejercicio del ayuno, de vaciar nuestra vida de aquello que lo esconde, que lo tapa, que dificulta encontrarlo en nosotros mismos. Un ayuno de lo que nos 'ciega' y no podemos verle para seguirle, para llamarle Señor.


 

LIMOSNA - El segundo ejercicio es la limosna. Un ejercicio de abrir lo que somos a al prójimo, a los que viven cerca y tienen una necesidad. El centro de este ejercicio de dar y darse son los otros. En ellos también está el Señor, en ellos también tengo que descubrir su rostro.


 

ORACIÓN - El tercer ejercicio es la oración. Es la apertura a Dios. Es mantener, acrecentar, dejar tiempos y momentos para Dios en nuestra vida. Escucharle, dejar que llene nuestros silencios, abrirle con confianza nuestra vida para que la llene de su presencia. Crecer en esa relación íntima y madura. BNdiaria


 

AYUNO, LIMOSNA, ORACIÓN - Estos tres ejercicios son de cada día... y tienen una manera de hacerse, de realizarse, es en secreto. Entre tú y Dios... será Él, 'que ve en lo secreto', quien te recompensará. Ejercicios para ver, para sentir, para reconocer, para gritar, para responder con nuestra vida al Señor, que está vivo y presente en nuestro mundo, en nuestra historia. #BNdiaria


 

LAS PALABRAS DEL PAPA - «Cuando ores —dice Jesús—, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará» (Mt 6,6). Primero, el Señor nos llama a entrar en este lugar oculto del corazón, excavándolo con paciencia: nos invita a una inmersión interior que requiere un camino de vaciamiento y abnegación. Una vez dentro, nos pide que cerremos la puerta a los malos pensamientos y que conservemos un corazón puro, humilde y manso, mediante la vigilancia y el combate espiritual. Solo así podremos abandonarnos con confianza a un diálogo íntimo con el Padre, que habita y ve en lo secreto, y en lo secreto nos colma de sus dones. Esta vocación a la adoración y a la oración interior, propia de todo creyente, (...) no es una huida del mundo, sino una regeneración del corazón, para que sea capaz de escuchar, una fuente de acción creativa y fructífera en la caridad que Dios nos inspira. Esta llamada a la interioridad y al silencio, a vivir en contacto con uno mismo, con los demás, con la creación y con Dios, es hoy más necesaria que nunca, en un mundo cada vez más alienado por la externalidad de los medios y la tecnología. De hecho, de la amistad íntima con el Señor renacen la alegría de vivir, el asombro de la fe y la alegría de la comunión eclesial. (León XIV - Audiencia con un grupo de eremitas italianos participantes en el Jubileo de la Vida Consagrada, 11 de octubre de 2025)


 

TU PADRE QUE VE EN LO ESCONDIDO TE RECOMPENSARÁ - (Mateo 6, 1-6. 16-18): En aquel día, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».


 

DEJÁOS RECONCILIAR CON DIOS - (II Corintios 5, 20 – 6, 2): Hermanos. Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él. Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.


 

MISERICORDIA, SEÑOR, HEMOS PECADO - Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad en tu presencia. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. SALMO 50


 

CONVETÍOS A MÍ DE TODO CORAZÓN - (Joel 2, 12-18): Ahora - oráculo del Señor- convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos; y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor que se arrepiente del castigo. ¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y liberación para el Señor, vuestro Dios! Tocad la trompeta en Sión, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a muchachos y niños de pecho; salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan: «Ten compasión de tu pueblo, Señor no entregues tu heredad al oprobio, ni a las burlas de los pueblos». ¿Por qué van a decir las gentes: «Dónde está su Dios»? Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo.


1. TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL – ORACIÓN DEL CORAZÓN, del SER (Thomas Merton): La oración no consiste en acumular saberes o habilidades, sino en presentarse ante Dios en nuestra verdad más desnuda. - CENTRANDO LA VIDA EN CRISTO


 

2. ATENCIÓN CONSCIENTE de la "máscara": Merton advierte que solemos ir a la oración con un "yo falso" (el que quiere éxito o reconocimiento). La oración del corazón busca al "yo real" que solo Dios conoce. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL


 

3. DESIERTO INTERIOR: La oración requiere un espacio de soledad donde no busques gratificación emocional, sino simplemente estar con el Amigo. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL


 

4. LA FE COMO OSCURIDAD LUMINOSA: Merton sostiene que rezar no es "ver claro", sino confiar en la presencia de Cristo incluso cuando sentimos vacío o aridez. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL


 

5. MÁS ALLÁ DEL SENTIMIENTO: No rezas mejor porque "sientas" más. La oración del corazón es un acto de la voluntad y del amor más que de la sensibilidad. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL


 

6. EL RITMO DE LA VIDA: La oración no termina cuando terminas su tiempo o cierras el libro; es el "aliento" que acompañará cada acción de tu día, manteniendo una atención amorosa a Dios. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL


 

7. HUMILDAD RADICAL: El corazón que reza es aquel que reconoce su total dependencia de la gracia. No escalamos hacia Dios; Él desciende a nuestra pobreza. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL


 

8. EL SILENCIO COMO LENGUAJE: Merton enseña que el silencio no es ausencia de sonido, sino una forma de escucha profunda donde Dios tiene la palabra. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL


 

9. COMPASIÓN UNIVERSAL: Quien de verdad encuentra a Cristo en su interior, encuentra a todos los hombres. La oración verdadera te hace más sensible al sufrimiento ajeno. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL


 

10. LA SENCILLEZ DEL "Kyrie": Sugiere que una sola palabra o frase breve (el nombre de Jesús) puede ser suficiente para anclar el corazón en ÉL. - TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL