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4. _ Primera expansión por la Plana. De 1859 al 1861 Como culmen del periodo fundacional, que se cifra y concentra entre los años 1857 y 1858, se constituye el noviciado el 8 de diciembre de 1858 en la Casa de Misericordia. Con esa ocasión ingresan cuatro postulantes y entre 1859 hasta 1861 un total de 27. El fundamental arranque será el de asumir su formación. Ya que en este periodo pasan de ser 12 a 39 hermanas: entran 31, de las que se seculariza una y mueren tres. Entre las fallecidas se encuentran dos de las que protagonizaron la fundación. Rafaela Canals y Carmen Oriol. De la primera, María Rosa fue amiga en Reus antes de ingresar en la Corporación. Así se muestra en la correspondencia mantenida con su tío sacerdote. - Pues bien, a los tres días de inaugurarse el noviciado, don Ramón Manero –vicario capitular en este momento por sede vacante- recibe la petición de la junta municipal de beneficencia de Castellón de la Plana para que envíe seis hermanas a hacerse cargo del Hospital. Dicha llegada se pospone al 23 de agosto de 1859, ya que previamente María Rosa quiere supervisar las instalaciones. Se traslada allí con sor Teresa Secall el 18 de diciembre de 1858 y negocia las condiciones. Prácticamente un año después vuelve a recibir otra solicitud de la misma junta, fechada el 28 de septiembre de 1860, para que siete hermanas se hagan cargo de la Casa de Misericordia. El 16 de octubre se persona nuevamente en Castellón para firmar el contrato y controlar todos los detalles de la obra y hábitat de las hermanas. - Mientras tanto en Tortosa María Rosa va moviéndose para agilizar los trámites de delegación de la escuela. Su nueva función de superiora general le hace ausentarse por motivo de los viajes y tampoco le permite visitar el colegio con la asiduidad necesaria. Por eso, pide a la administración que nombre responsable del colegio a alguna de las hermanas que trabajan allí. El ayuntamiento acepta la sugerencia y el 20 de noviembre de 1860 comunica que María Castells será su ayudante. De hecho, ella y Ángela Sanfeliu habían obtenido el título de maestras en 1858. Esta decisión posteriormente se mostrará bastante acertada debido a los vaivenes cambiantes del gobierno y al anticlericalismo. Por ahora, la autoridad civil no ofrece ninguna resistencia; más adelante no será así, pues se les exigirá morar en el colegio.