5. El primero es que este proceso de tanto sufrimiento interno y de desgarro con su origen se realizó en medio de una vorágine de trabajo marcada por los inicios en una nueva ciudad, con todo lo que comporta empezar algo nuevo. Además, el proceso coincide también con un momento de inestabilidad eclesial debido al cambio frecuente de obispos, junto con el equilibrio siempre débil en referencia a la autoridad civil, que en cualquier momento se les podía poner en contra.