3. Salvo estos pequeños desencuentros, la tónica de este período es la estima y satisfacción manifestada públicamente por la autoridad civil y la población. Así lo recoge su biógrafo Sebastián León. Su presencia en las tres casas de Tortosa donde se consagraron por entero al ejercicio de la caridad irradió optimismo y admiración en el entorno. Con relación a la Casa de Misericordia sabemos que el mismo alcalde, don Mariano Escartín, anunció personalmente la iniciativa de María Rosa Molas al conjugar la labor asistencial con la escolar de dicha casa. De este hecho hasta se hizo eco la prensa, tanto en el Detorsense como en Revista de Tortosa. También contamos con dos actas de la junta municipal que recogen ecos positivos. La primera, del 15 febrero 1857, alaba la labor prestada en general por las hermanas y en particular por las del Hospital en la epidemia de cólera morbo. La segunda, datada el 27 de septiembre de 1858, elogia a María Rosa, a quien se considera digna de toda confianza y manifiesta su satisfacción por la obra realizada desde 1851.
