2. Debemos agradecer a Gaudí su TENACIDAD, su entrega absoluta a esa basílica, una entrega entendida como una vocación al servicio del evangelio. Le agradecemos la fortaleza de su ESPERANZA puesta a prueba en tantos momentos de su vida. El genio reusense sufrió todo tipo de contrariedades, pero confió en el Espíritu y no se dejó secuestrar por el desencanto. - SÓLO LA BELLEZA SALVARÁ AL MUNDO