ME ABISTE EL OÍDO... ¡AQUÍ ESTOY! - Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio; entonces yo digo: «Aquí estoy». «-Como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R/. He proclamado tu justicia ante la gran asamblea; no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. No me he guardado en el pecho tu justicia, he contado tu fidelidad y tu salvación. Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan; digan siempre: «Grande es el Señor», los que desean tu salvación. SALMO 39