BENDITO ERES, Señor, Dios de nuestros padres, bendito tu nombre santo y glorioso. Bendito eres en el templo de tu santa gloria. Bendito eres sobre el trono de tu reino. Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. Bendito eres en la bóveda del cielo. Dn 3, 52-56