AHÍ TIENES A TU MADRE - ¿Quién mejor que ella puede acompañarnos en el camino? ¿Qué esperamos? Como el discípulo que bajo la cruz acogió a la Madre con él, «como algo propio», dice el Evangelio (Jn 19, 27), también nosotros (…) i nvitamos a María a nuestra casa, a nuestro corazón, a nuestra vida. (Francisco)