3. La primera hostilidad recae fundamentalmente sobre la vida religiosa debido al número de candidatos y a las posesiones con las que contaban. Se somete a los religiosos a procesos de supresión de la exención y, más adelante, de desamortización y de control vocacional que termina prácticamente con ellos. Probablemente la intención de diezmar las filas de las congregaciones religiosas no era tanto, ni solo, ideológica como económica. De hecho, algunas de las medidas fueron promovidas por autoridades eclesiásticas. Pero no fueron las únicas: también las autoridades civiles inocularon ideas en el pueblo llano sobre la inoperancia de los religiosos y el clero, considerados mano muerta y arremetieron contra su laxitud moral. Algo que en parte era cierto. LA FEMINIZACIÓN DEL CATOLICISMO