2. Como ilustra sor Ángeles Infante cuando se tenían que identificar ante los obispos al preguntarles quiénes eran y si eran religiosas, Vicente de Paúl las aconseja: "Decidle que sois unas pobres Hijas de la Caridad, que os habéis entregado a Dios para el servicio de los Pobres". Por tanto, la Caridad -que debe ser la marca indeleble de su identidad y el principio de actuación- será también una forma de garantizar y de recordarles el origen apostólico de su nacimiento y, además, un argumento que las protege de ser enclaustradas.