29/5/26

10. Son escasos los datos que ofrecen pistas sobre cómo se forjó su vocación. Sabemos que en 1831 resuelve irse religiosa y que, al exponerlo, su padre se niega rotundamente. Además de la intervención de Dios, es fácil que en esta decisión tuviera peso el ejemplo y el testimonio de las hermanas de la Caridad y también que fuera su madre quien le inculcara este compromiso con los más pobres y enfermos. De hecho, las hermanas de la Caridad destacaron por su abnegación y audacia en la peste de fiebre amarilla que en 1821 asoló tanto a Reus como a Tortosa dejando un reguero de 1.293 muertos, tal como registran las crónicas de la ciudad. En este momento María Rosa contaba con seis años, pero en 1834, ya con diecinueve, su madre María Vallvé pierde la vida en una nueva epidemia de cólera. Atanasio Sinués describe este momento: Si bien la epidemia iba en aumento, levando la muerte y el luto a tantos hogares, no se hacían a la idea de que pudiese hacer presa en aquella madre animosa y fuerte, que precisamente era un ejemplo constante de presencia de ánimo para su esposo e hija desde que la epidemia apareció. No es aventurado asegurar que pudiese ser víctima de su abnegación, sabiendo, como sabemos, que prodigó sus desvelos a los atacados. (A. Sinués Rius) - Luego, según Sinués, su propia madre le inculca el arresto por el ejercicio voluntario y gratuito de la caridad cristiana, sin temer ni mirar por la propia vida. Se podría decir que mientras la mayoría de chicas de su época tenían como horizonte formar una familia, ella se entendió de otra manera. Y en esta forma de comprenderse como mujer cristianan influye el testimonio de su madre y el de la Hermandad. "hermanas consagradas para el bien de la humanidad", así se las definirá en 1865. Una orientación a la que, cada vez más, se va escorando su vida.