5. Simone Weil, situa la belleza fuera de la inmanencia de la satisfacción subjetiva. La belleza entraña una exterioridad, una otredad radical. Lo que la constituye no es la satisfacción, sino el dolor: "En la belleza -por ejemplo, en el mar, en el cielo-, hay algo irreductible. Igual que en el dolor físico. El mismo elemento irreductible. Inescrutable para el intelecto. La existencia de algo distinto a mí. Un parentesco entre la belleza y el dolor". - BELLEZA (Byung Chul Han)