NO HAY QUE OLVIDAR NUNCA que en la vida debemos ir por los caminos de la tribulación, porque es la ley de la vida; pero se debe siempre recordar, precisamente en esos momentos, de confiarse al Señor. Y Él nos responde con la paz». De hecho, el Señor es Padre que nos ama mucho y nunca defrauda. (Francisco)