29/3/26

MONTADO EN UNA BORRICA - Según los historiadores, hoy hacemos memoria de lo que, en realidad, fue la otra entrada a Jerusalén. Porque, a ojos de los romanos, la principal entrada a aquella ciudad era la que hacía el gobernador todos los años, días antes de las fiestas de Pascua, para hacerse con el control de Jerusalén, pues ésta se llenaba de peregrinos y siempre había peligro de alguna insurrección o algún tumulto. Pilatos, que era por entonces el gobernador, entraba mostrando su autoridad (con lujosos carruajes y bellas vestimentas) y su poder (escoltado por numerosos legionarios romanos). Eso suscitaba miedo y repulsa entre el pueblo. Sin embargo, los evangelistas nos dicen que la otra entrada, la de Jesús, fue muy diferente, pues iba humildemente montado en un burro y la gente le aclamó con alegría. Pero sabemos que pronto todo aquel ambiente festivo cambió radicalmente. Porque el Padre, deseando la salvación del género humano, quiso que su Hijo, como un manso cordero, fuera llevado a la Cruz para morir por todos nosotros derramando hasta la última gota de su Amor. (Julián de Cos Pérez de Camino)