CUANDO LA MULTITUD SE ENTERÓ DE QUE JESÚS LLEGABA A JERUSALEN, SALIÓ A SU ENCUENTRO. Un inmenso gentío iba tendiendo sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y alfombraban con ellas el camino y gritaban: * «¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!» - La muchedumbre que lo precedía y también la que iba detrás gritaban: «¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!» ( Jn 12, 12. 13; Mt 21, 8. 9)