10. Allí ya no pertenecemos a un mundo empeñado en dividir, juzgar, separar, y valorar. Allí pertenecemos a Cristo, y Cristo nos pertenece a nosotros, y tanto él como nosotros pertenecemos a Dios. - PRESENCIA Y AUSENCIA DE DIOS, Con el corazón en ascuas p 79, Henri Nouwen, UNA COMUNIÓN DE SEMEJANZA