9. (II) Cuando Dios se ha hecho uno como uno de nosotros, es decir, cuando nos ha permitido a todos entrar en su vida íntima, nosotros hemos podido participar de su infinita compasión. - CONVERTIRSE EN MUNDO, Mi diario en la abadía Genesee pp 170-171 (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)