9. Esa alegría humilde evangeliza porque revela al mundo que Dios basta. Que la gracia es más fuerte que la adversidad. Que, como decía Francisco, “el amor no es amado”, pero puede serlo a través de quienes se dejan transformar por él - LA PERFECTA ALEGRÍA SEGÚN SAN FRANCISCO DE ASÍS: EL SECRETO OCULTO DE LA SANTIDAD