7. La Basílica - Dada la gran devoción de Carlos II y su hermano Juan de Austria, virrey y capitán general de Aragón, decidieron renovar el antiguo templo y capilla. Al templo románico, recibido bajo la protección del papa Eugenio III en 1146 y destruido en un incendio en 1434, siguió el gótico, levantado en 1515, «templo suntuoso –según Blasco de Lanuza– que hoy gozamos en nuestra ciudad...» arrimado por un lado a la santa capilla o al claustro que está delante de ella, y por el otro a la grande y vistosa plaza que decimos de Nuestra Señora del Pilar, siguió el suntuoso templo barroco, comenzado en 25 de julio de 1681. Fue encargada la obra al arquitecto Herrera. Después introdujo varias mejoras al proyecto el arquitecto Ventura Rodríguez. La obra de pintura de las bóvedas fue dirigida por Montañés. Pintores como Antonio González Velázquez y Francisco de Goya y Lucientes dejaron huellas imperecederas de su genio artístico en este nuevo templo que fue consagrado por el cardenal García Cuesta, arzobispo de Santiago de Compostela, el 10 de octubre de 1872. La imagen de la Virgen del Pilar que, según recientes investigaciones, es de madera frondosa y por el estilo es de finales del siglo XIV, reposa sobre una columna de mármol cubierta de plata y bronce, está situada en la Santa Capilla de la Basílica.