7. DURANTE TODO AQUEL TIEMPO con los discípulos, no había habido una plena comunión. Por supuesto que ellos habían estado con él y se habían sentado a sus pies; por supuesto que habían sido sus discípulos e incluso sus amigos. Pero no habían entrado en plena comunión con él. Su cuerpo y su sangre -el cuerpo y la sangre de él y el cuerpo y la sangre de ellos- no habían llegado a ser uno. en muchos aspectos, Jesús no había dejado de ser uno. En muchos aspectos, Jesús no había dejado de ser para ellos "otro", alguién que les precedía y les mostraba el camino. Pero cuando comen el pan que él les da, y ellos le reconocen, comprenden en lo más hondo de su espíritu que ahora él habita en lo más profundo de su ser, que respira en ellos, que habla en ellos, que vive realmente en ellos. cuando comen el pan que él les ofrece, sus vidas se transforman en la vida de él. Ya no son ellos quienes viven, sino que es Jesús, el Cristo, quien vive en ellos. Y precisamente en ese sagrado momento de comunión, él desaparece de su vista. - COMUNIÓN EN LA AUSENCIA (Ejercicios espirituales en la vida oridinaria)