5. Jesús nos llama a seguir la misma secuencia: de la comunión a la comunidad, y de ésta al ministerio. Él no quiere que vayamos solos. Nos envía juntos, de dos en dos, nunca en solitario, para que seamos testigos como personas que pertenecen a un cuerpo de fe. Se nos envía a enseñar, a curar, a animar y a dar esperanza al mundo, no como el ejercicio de una habilidad excepcional por nuestra parte, sino como la expresión de nuestra fe en que todo cuanto tenemos que dar proviene del que nos ha reunido. - GOZO EN LA PERTENENCIA A LA COMUNIDAD - Con el corazón en ascuas, pp 94-95, Henri Nouwen (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)