8. “Sé que, para algunos de ustedes, que sufren a causa de patologías particulares y de dolores a veces terribles, el horizonte puede parecer oscuro, incierto, sin salida. Pero ninguna ley humana debe hacernos perder la certeza de su dignidad”, les dijo el Pontífice, quien subrayó que, por el contrario, “precisamente en nombre de esta dignidad inalienable de la persona humana debe rechazarse firmemente la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión”, y enfatizó que “es imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida”, pues “lo que es legal no es necesariamente moral. LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA NO SE MIDE NI SE DISCUTE