7. “En el diálogo de la Anunciación, mientras el Señor fija su mirada en María, ella descubre que es la elegida de Dios. En el centro de este encuentro, cada uno de nosotros descubre que está llamado de modo personal y profundamente destinado al amor de Dios, que es fuente de vida”, remarcó León XIV, quien reafirmó que la persona humana es, en efecto, “digna” por “el mero hecho de existir y de tener como fin la eternidad” y “su dignidad no se mide ni se discute”. LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA NO DE MIDE NI SE DISCUTE