6. En una época “en la que algunas sociedades tienden a apartar la mirada o a cerrar los ojos frente a la dignidad de la vida humana, urge ante todo cultivar, en nosotros y en los demás, una mirada contemplativa”, indicó el Pontífice, quien explicó que es la mirada de “quien ve la vida en su profundidad, percibiendo sus dimensiones de gratuidad, belleza, invitación a la libertad y a la responsabilidad”, de quien “no pretende apoderarse de la realidad, sino que la acoge como un don, descubriendo en cada cosa el reflejo del Creador y en cada persona su imagen viviente”. Esta mirada “encuentra en el rostro de cada persona una llamada a la mutua consideración, al diálogo y a la solidaridad, para que el mundo tenga vida”, afirmó el Papa, reiterando lo que indicó San Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae. NINGUNO ES INVISIBLE A LOS OJOS DE DIOS