7 - Ahora bien, en el capítulo III, estudiando esta cuestión, observamos un vocabulario referido a los enfermos, a quienes se les suele connotar de “pobres”. Por las noticias que podemos tener de este periodo dedujimos que, además de la enfermedad, aquellos que acudían a estos centros, o bien estaban abandonados porque su familia no se podía hacer cargo de ellos, o bien se encontraban lejos de su tierra e igualmente estaban solos. Por este motivo, vamos a aunar en un solo apartado la herida de la pobreza y soledad que lacera y marca los cuerpos de quienes están en los hospitales y en las casas de beneficencia, mientras, en referencia a las niñas de los colegios, abordaremos la herida de la desigualdad de género.
HERIDAS DE POBREZA Y SOLEDAD Y LA DESIGUALDAD DE GÉNERO