5. SALVAR SU ÁNIMA, resultado de esta relación viva entre Dios, que nos ama, y nuestra respuesta a su amor es la plenitud del proyecto de Dios, anhelo supremo de felicidad de la existencia humana: CUANDO SE MANIFIESTE LO QUE YA SOMOS “Queridos, ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos tal cual es” 1 Jn 3,2. NOS HA ELEGIDO PARA GOZAR DE ESA PLENITUD FILIAL Y FRATERNA “Bendito sea Dios, Padre…” cf. Ef 1,3-14 (Ejercicios Espirituales en la vida ordinaria 2026)