4/9/26

5 - La acción transformadora de María Rosa y las primeras Hermanas de la Consolación no se redujo a nivel externo, fue integral, pues, más radical que la higienización de los locales, resulta lo que sucedió en el interior. Ellas no solo adecentaron los lugares donde vivían, sino que construyeron con ellos un hogar. Habitaron con ellos, les hicieron sentirse familia y hermanos entre ellos, ya que se organizaron y aprendieron a cuidarse los unos de los otros. Las religiosas no les trataron como sujetos pasivos de su acción consoladora, les hicieron protagonistas activos de su futuro, porque lucharon con todas sus fuerzas por darles una educación y para que creyeron en sí mismos, tanto o más como estaban creyendo ellas. Ellos podían descansar tranquilos. Ya no estaban huérfanos, alguien pondría la cara por ellos, se pelearía para mejorar sus vidas, intentaría sacarlos delante de la mejor manera. Y aunque María Rosa vivía inmersa en tormentas burocráticas, intentando superar los escollos insalvables de una administración que le ponía constantemente la zancadilla, nunca les hizo sentirse como un peso, todo lo contrario, se sintieron mirados y tratados como hijos.

 LES HICIERON PROTAGONISTAS ACTIVOS DE SU FUTURO