4/9/26

4 - María Rosa atiende el mínimo detalle, sin descanso y hasta la extenuación (S. León). No solo lo que hace sino la forma como lo hace y vive, la relación que mantiene y las motivaciones de fondo, les restituye su dignidad de personas. Son muchos los que destacan su trato afable y cariñoso. A pesar del volumen de trabajo que tenía y de las tormentas burocráticas a las que fue sometida, ella no perdía la serenidad: “Tenía una gran caridad con los pobres y enfermos”; “su caridad no podía subir a más alto grado, pues acudía a la más mínima necesidad (…) aunque para todos era una madre bondadosa, los viejecitos y pequeños le eran más queridos”; “era simpática y cariñosa con todos, y de las Hermanas tenía cuidado, como de la pupila de sus ojos. Todos se marchaban de su compañía contentos y alegres por el atractivo con que ganaba sus corazones”; “el respeto que causaba y su amor con los pobrecitos; animándonos a servir a los más despreciables”; “su caridad, extraordinaria, y muchas veces hablando a los pobrecitos se ponía a llorar, y les atendía hasta en las cosas más mínimas” (Testimonios contemporáneos)

 SU CARIDAD NO PODÍA SUBIR A MÁS ALTO GRADO