2 - La idea de que se le daba comida de limosna, la dominaba desde joven, pues se admiraba de la libertad con que se sentaban a la mesa las demás. Como verdaderamente pobre y humilde se portó en una ocasión, siendo superiora y fundadora, que por enfermiza no podía comer las viandas de la comunidad; le era forzoso tomar otra clase de alimentos, si bien fuese en el mismo acto que las demás. Entró con estas al refectorio, y aguardaba la refección que acostumbraba la hermana traerla; y esperando, y más esperar el alimento, comieron todas y se dio fin al acto, levantándose como superiora a dar gracias con las demás, sin haber probado siquiera bocado, habiendo estado atenta a la lectura y tranquila sin manifestar disgusto ni reprender a nadie, y como pobre, esperó que le diesen la comida, agradeciéndola cuando le fue ofrecida después de haber concluido el acto de comunidad. (S. León)