17/9/26

10. Así también se desprende de las cartas remitidas a algunos párrocos con los que concierta gestiones relativas a la fundación o a la obtención de una plaza pública de maestra, les pide que protejan a las hermanas en situaciones conflictivas tras la Septembrina, o despacha con confianza en lo relativo al mal comportamiento de alguna religiosa. Pero también les enmienda la plana, cuando pretenden interferir en la vida de la Congregación. Así, por ejemplo, llegan a sus oídos las discordias surgidas entre sacerdotes, porque entre sus dirigidas alguna no es admitida y este episodio ofrece un motivo para que se comparen o piensen que María Rosa tiene preferencias. Así le recomienda al párroco de Fatarella: “es para mí desagradable, pues el apercibirse el mundo lo pone como discordias perpetuas entre el clero”. Igualmente a don Manuel Escolano, párroco de Almazora, le invita a no entrometerse y a no presionar para que una hermana, antigua dirigida suya, sea trasladada. Lo mismo a un señor de Burriana. – Esta relación de “iguales” se observa no solo con la autoridad eclesiástica, sino también con la civil, a quienes maría Rosa responde sin complejos y sin rodeos. Su obediencia no es infantil, ni su sentido de iglesia es chato; tampoco su caridad es ingenua, ni se amedrenta ante la dificultad ni ante las amenazas. Es más, sin pretenderlo, su superioridad moral, y posiblemente intelectual, termina siendo reconocida con más ganas o a desgana. Pero su lógica es aplastante y a la autoridad pública le resulta complicado contraargumentar, como veremos.

 RELACIÓN DE "IGUALES" SIN COMPLEJOS NI RODEOS